En este tiempo, lo mágico, como lo religioso, invadía prácticamente todos los aspectos de la vida diaria. Sumidos en un universo plagado de misterios, los hombres y mujeres del Medievo buscaban en la magia una explicación y un remedio para todo aquello que los sobrepasaba y les atemorizaba.La magia en la Edad Media podía se de dos tipos: blanca o negra. La distinción entre ambas se basaba en su finalidad: bienhechora y protectora la primera, demoníaca y maléfica la segunda. En realidad, la magia negra, asociada a cultos demoníacos, maleficios, brebajes extraños y aquelarres, fue a menudo una invención de las autoridades, en unos tiempos en que se dieron los primeros síntomas de las persecuciones contra nigromantes o brujas típicas de los siglos XVI y XVII. También se explica por un clima de superstición, temor e ignorancia que hacía que la gentes viesen satanismo en los fenómenos magnéticos, en la alquimia o en la cábala judía.
Sanadores y conjuros
En cuanto a la magia blanca, perseguía un objetivo similar al de ciencias propiamente dichas como la medicina, pero mediante métodos diferentes. Un médico medieval estudiaba los síntomas de un enfermo para encontrar las causas de su dolencia, y aplicaba remedios basados en las propiedades de determinadas sustancias, hierbas en la mayor de los casos.
Un sanador, en cambio, partía exclusivamente de la experiencia, propia o heredada, e introducía en las recetas de las pócimas que elaboraba elementos de carácter esotérico que se relacionaban más con la superstición que con la lógica. Veamos un ejemplo concreto: un ungüento curativo hecho con mantequilla mezclada con cincuenta y cinco hierbas medicinales. En principio, parece algo normal. Pero luego se dice que la mantequilla debía sacarse de la leche de una vaca totalmente roja o totalmente blanca, y la mezcla debía agitarse con un palo con los cuatro nombres en latín de los evangelistas, mientras se recitaba el siguiente encantamiento: acre acre arnem nona aernem beodor aernem nidrem acrun cunad ele arrasan fidine. Probablemente la latinización de una expresión en una lengua desconocida, y que no significaba nada.Otro ejemplo: se creía que las cenizas de un cuervo curaban la gota y la epilepsia, pero únicamente si el cuervo era cogido en su nido, transportado sin tocar el suelo y quemado, sin entrar en ninguna casa, en una olla nueva. También se decía que las heces de gato curaban la calvicie, que para evitar los ataques de perros había que llevar consigo el corazón de uno de estos animales y que la mordedura de serpiente se curaba con mandrágora.
Precisamente la mayor parte de las sustancias mágicas se preparaba a partir de plantas, y la planta mágica por excelencia en la Edad Media era la mandrágora. Por la forma de su raíz, que asemeja una figura humana, se asociaba con las brujas, los maleficios y los demonios. Por sus propiedades curativas, soporíferas y anestésicas, e incluso alucinógenas y venenosas si se tomaba en grandes dosis, era tan codiciada como temida. Podía utilizarse contra la calvicie y la gota, y para curar mordeduras de serpiente, heridas y afecciones de ojos u oídos; era, además, el mejor antídoto contra hechizos o posesiones demoníacas.Se creía que mataba a la persona que la arrancase, y por ello, para cogerla, a veces se la ataba un perro, al que después se atraía con un pedazo de carne. O se indicaba que debía cogerse estando en perfecto estado de salud, vistiendo ropas blancas e impolutas, evitando la compañía de mujeres con menstruación y de recién nacidos, purificando la planta antes de tocarla con hojas de roble y agua de manantial, colocando a su alrededor oro, plata, marfil, colmillos de jabalí, cuerno de toro y frutas con miel, y esperando a la caída del sol, momento en que se invocaba a la Tierra pronunciando unas palabras con la mano derecha levantada.
Apasionante a la vez que curioso, ¿verdad? Pues pronto más...
1 comentarios:
Ay Jesus, muy muy buen articulo, me he reido mucho.Sobre todo cuando me imagine a un calvo con la mierda de gato esparcida x la cabeza corriendo..xDDD Muy bueno =D LOVE IT Solos
Publicar un comentario en la entrada