26 de junio de 2009

Templarios en Tierra Santa: 5ª parte


La esperanza mongola


En 1243, y tras varios años de desconcierto, los templarios lograron cierta estabilidad e incluso regresaron a Jerusalén, encabezando un proyecto para restaurar las murallas de la ciudad. Esta recuperación fue efímera, pues sólo un año después los mamelucos egipcios dirigidos por el sultán Baibars, considerado como el nuevo Saladino, lo tomaron al asalto. En la batalla de la Forbie, liberada unas semanas más tarde, participaron 300 templarios, de los que sólo se salvaron 33; el mariscal y el maestre del Temple cayeron en la lucha y sus cabezas fueron exhibidas como trofeo de guerra en las puertas de El Cairo.

El final de la presencia cristiana en Tierra Santa se vislumbraba próximo cuando, desde Oriente, llegó una inesperada esperanza. En su avance el Imperio mongol arrasó al Islam y sus ejércitos se plantaron en Palestina, pero fueron frenados en la batalla del pozo de Goliat en 1260. En los años siguientes cayeron todas las fortalezas de los cristianos en Tierra Santa, hasta que en 1291 los mamelucos conquistaron Acre, donde el Temple mantenía su sede. Allí murieron centenares de templarios, aunque algunos lograron huir.


Una guarnición quedó apostada en el islote de Ruad, a 3 kilómetros frente a Tortosa, y allí se mantendría hasta 1303. Un último intento se produjo en 1299; los templarios, aliados con mongoles y armenios, derrotaron a los musulmanes en Homs, cerca de Damasco, e incluso entraron en Jerusalén, donde estuvieron unos días. Pero la victoria fue en vano y tuvieron que retirarse para no volver jamás.


La época de las Cuzadas, la presencia de los templarios en Tierra Santa y su razón de ser habían terminado. La Orden fue disuelta en 1311 y su último maestre, el veterano anciano Jacques de Molay, fue torturado junto con sus caballeros, hasta ser ejecutado en 1314 en París. Allí acabó su historia y comenzó el mito. Fundada para proteger peregrinos, se convirtió en la más notable defensa de los cristianos n Tierra Santa, y en el testigo más fiel de una época en la que las Cruzadas encarnaron el enfrentamiento entre musulmanes y cristianos, sin duda el fundamento del rechazo mutuo que se extenderá durante siglos

FIN

Espero que os haya gustado esta part de la historia, época de Cruzadas y luchas encarnizadas en nombre de un dios. Para saber más:
- Breve historia de la Orden del Temple. Ensayo por José Luis Corral; editorial Edhasa.
- El caballero del Temple. Novela histórica por José Luis Corral; editorial Edhasa.
- ¡Santo Sepulcro! Novela histórica por Patrick Besson; Alianza Editorial.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, los templarios es algo que siempre me habia interesado, pero no lo habia profundizado. Leyendo tu articulo todavia me gusta mas. Por cierto puedes poner algo de las torturas de la Santa Inquisición.
Saluditos de tu...............

J.Vela dijo...

Buena sugerencia. Tomo nota.