23 de junio de 2009

Templarios en Tierra Santa: 4ª parte

Una larga decadencia

Tierra Santa estaba perdida; el reino estaba sin rey, las órdenes militares descabezadas, los mejores soldados muertos... En el verano de 1187 parecía cuestión de meses el final de los dominios cruzados. El viernes 2 de octubre de 1187 Salah ad-Din entró victorioso en Jerusalén. Sus primeras órdenes fueron derruir los edificios construidos por los templarios en al-Aqsa, "la mezquita lejana", y derribar la gran cruz que habían colocado sobre la cúpula de la mezquita de la Roca.


Con la pérdida de Jerusalén y de la mayoría de la ciudades de Palestina y Líbano los caballeros del Temple perdían buena parte de su razón de ser, y su papel se puso en entredicho. La realidad les había demostrado que ellos solos no podían siquiera mantener Tierra Santa en manos de los cristianos. Pero gracias al dinero que llegaba de Europa el Temple pudo reorganizarse. La llegada de la Tercera Cruzada en 1191, encabezada por Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra, supuso un alivio. El Temple y el soberano inglés mantuvieron unas relaciones muy cordiales, hasta el punto que Ricardo vendió Chipre a los templarios. Pero la Orden no supo gobernar la isla y la vendió enseguida para instalar su sede central en la ciudad e San Juan de Acre, recién conquistada.


A principios del siglo XIII el Temple se estaba recuperando de la pérdida de Jerusalén y de las fortalezas que cayeron a la vez. La bonanza económica que se vivía en Europa les permitió reforzar los castillos que todavía mantenían y la recluta de jóvenes caballeros para la defensa de Tierra Santa. La actuación sensata de varios maestres en los primeros años de la nueva centuria le hizo recobrar parte del prestigio perdido, y la alta nobleza volvió a ver a los templarios como principales defensores de la Cristiandad.


No obstante, la situación de los territorios de los cruzados caminaba hacia un agónico final, a pesar de algunos períodos de euforia, como el que se vivió en 1229. El emperador alemán Federico II recuperó Jerusalén mediante un acuerdo de paz con el sultán de Egipto, pero permitió que las mezquitas de la Roca y al-Aqsa siguieran abiertas al culto islámico. Los templarios, que aspiraban a volver a su casa fundacional, se enfurecieron y comenzaron a realizar acciones desesperadas, enfrentándose con los musulmanes, con hospitalarios- la otra gran orden en Tierra Santa- y con diversos grupos de cruzados.


Perdonad la tardanza, he estado ocupado estos dias. Muy pronto os contaré ya el final de la Orden del Temple a pesar de la esperanza mongola.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hola velita, es la primera vez que entro en el blog y me ha gustado, sigue asi.... a ver si me dices alguna peli de templarios chula y me la pasas. Saluditos de tu.....

J.Vela dijo...

Gracias. Creo que me hago una ligera idea de quien eres aunque no estoy seguro. Hay tanta gente en la red... Bueno aquí te dejo tres peliculas buenísimas que tratan sobre las Cruzadas en Tierra Santa y los templarios:
- El Reino de los Cielos.
- Soldado de Dios.
- Arn, el Caballero Templario.

Anónimo dijo...

A muy bien pero lo que quiero es que me las pases listillo y vengas aqui, por cierto has visto ya la peli.

Saluditos de tu..............